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Volvamos al mensaje de la Cruz (Lucas 23:47-49)| Ps. Andres Valenzuela
Publicado por: | 9 octubre, 2017 |

Lucas 23:47-49 “Cuando el centurión vio lo que había sucedido, glorificaba a Dios, diciendo: Ciertamente, este hombre era inocente.  Y cuando todas las multitudes que se habían reunido para presenciar este espectáculo, al observar lo que había acontecido, se volvieron golpeándose el pecho. Pero todos sus conocidos y las mujeres que le habían acompañado desde Galilea, estaban a cierta distancia viendo estas cosas” (LBLA).

Cuando observamos el mensaje que se presenta hoy en los púlpitos creo que, sin temor a equivocarme, en su mayoría se ha obviado o diluido el mensaje de nuestro amado SEÑOR JESUCRISTO.

Uno de los pasajes que más claro nos deja la intencionalidad del mensaje lo encontramos en Mateo 6:19 y Lucas 12:32; donde por boca del Maestro Salvador nos enseña a “NO HACER TESOROS EN ESTA TIERRA”. Consejo que muchos obvian.

A lo largo de Su permanencia en esta tierra, nuestro amado Jesús dedica todo Su tiempo a cumplir con la labor encomendada por DIOS PADRE (Juan 3:16). Es más: Vemos al mismo Señor Jesús en la sinagoga especificando el motivo de Su ministerio (Lucas 4:17-19), promesa que cumple a cabalidad, dando la libertad que el hombre necesita para acercarse a DIOS.

Fueron muchos los mensajes y enseñanzas que nos dejó, muchos fueron libertados, sanados, alimentados. Las Escrituras nos revelan que muchos le siguieron (Marcos 1:32-34) y que en más de una ocasión nuestro Amado Salvador fue tentado, confrontado y perseguido (Hebreos 2:18), demostrando así Su poder sobre toda fuerza del enemigo. Como podemos ver en los evangelios, fueron multitudes que le acompañaron. Recordemos aquella ocasión cuando cinco mil hombres fueron alimentados por Jesús, así lo describe en Mateo 14:21 que no se contabilizó a las mujeres ni a los niños. Pero todos recibieron los beneficios.

Volvamos al tema central de este mensaje: ¿Será que a veces como cristianos solo acompañamos a Jesús? (nos referimos de hacer su voluntad). O sólo cuando estamos recibiendo un beneficio, o cuando estamos “bendecidos”, ya que en estos tiempos se ha asimilado la bendición con materialismo, prosperidad, bienestar físico, abundancia etc., es cuando recordamos que somos Sus hijos.

Amados: Es increíble ver cómo nos comportamos de la misma forma que aquella multitud al ver ingresar al REY DE REYES ha Jerusalén le aclamaban “Bendito el rey que viene en el nombre del Señor…” (Lucas 19:38). Pero tristemente vemos al momento que el mismo pueblo que le recibió, es el mismo que le entrego en manos del imperio romano para ser crucificado.

En la cruz vemos reflejada la esencia humana y cristiana de estos días, vemos a Jesús abandonado por sus seguidores, discípulos. Dice que sus amigos estaban desde lejos aun temían por sus vidas.

Una de las preguntas más recurrentes se asoma en mi corazón: ¿Seguiremos a Jesús a la cruz? ¿Le amaremos cuando nos llame a dejarlo todo y seguirle? ¿Le amaremos en medio de la tribulación y enfermedad con el mismo énfasis? Jesús dijo “…si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame…” (Marcos 8:34). Este es el verdadero Evangelio, el mensaje de Jesucristo. El propósito principal de nuestro Señor era poder entregar Su vida como ofrenda de expiación por nuestros pecados, como lo describe el profeta Isaías en el capítulo 53 de su libro.

Es a través de los evangelios donde podemos entender el verdadero significado del Evangelio de salvación. Vemos a Jesús el Señor modelar una vida para que todos sin acepción un día pudiésemos vivir como Él (1 Pedro 1:16).

Vivimos tiempos de un evangelio diferente donde muchos predicadores sólo prometen bienestar a los creyentes, pero debo decirte mi querido hermano y amigo, que ése no es el Evangelio que Jesucristo dejó a su iglesia, es por eso que debemos con urgencia volver al verdadero mensaje: “AL EVANGELIO DE LA CRUZ”.

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