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SOBERANÍA DE DIOS [Día 7 – Final] | Gaby Moreno
Publicado por: | 20 octubre, 2017 |

Nota del editor: La siguiente colaboración de Gaby Moreno Saldierna es la última parte de una serie intitulada: “Voz desde el desierto”.

“Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, Aprisionados en aflicción y en hierros,  Por cuanto fueron rebeldes a las palabras de Jehová, Y aborrecieron el consejo del Altísimo.  Por eso quebrantó con el trabajo sus corazones; Cayeron, y no hubo quien los ayudase.  Luego que clamaron a Jehová en su angustia, Los libró de sus aflicciones;  Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, Y rompió sus prisiones” (Salmos 107:10-14).

“Vuelve el desierto en estanques de aguas, Y la tierra seca en manantiales.  Allí establece a los hambrientos, Y fundan ciudad en donde vivir” (Salmos 107:35-36).

Llegamos al final de la serie de los desiertos. Independientemente de las causas que llevaron a nuestro corazón a esa sequía espiritual, en todas hay una razón única: La perfecta, buena y agradable voluntad de Dios.

Su mano nos lleva al desierto para hablar a nuestro corazón; para corregirnos, para animarnos, para fortalecernos, para mostrar lo que hay en nuestros corazones y luego poder quitarlo; para humillarnos y así poder mostrar Su gloria en nosotros.

Es un trato en amor, podemos reaccionar como Jonás en el capítulo 4, con amargura y enojo por la voluntad de Dios; o podemos reaccionar como David clamando: “Enseñame a hacer tu voluntad, pues Tú eres mi Dios”, en otras palabras: “Té eres el Rey, eres el Soberano, eres MI SEÑOR, quiero agradarte, enseñame como hacerlo”.

Todo desierto tiene un término, todo periodo de moldeamiento tiene sus descansos, y el sometimiento de nuestra voluntad a Su voluntad es lo que nos traerá paz durante el tiempo que dure. Él vuelve el desierto en estanque de agua, donde la aridez de nuestro espíritu es cambiado por la abundancia del Agua Viva. Transforma la tierra seca en un manantial donde las abundantes riquezas de Su gracia pueden dar vida a la tierra y pueda producir fruto para Su gloria.

Ya sea que estés entrando en el desierto o que ya lleves tiempo dentro de él, el propósito es el mismo:

Dios está hablando a tu corazón.

Para el final te dejo con uno de los mas bellos pasajes de las Escrituras que te ayudará tenerlo siempre en mente en medio del desierto. El hombre cambia de parecer; Dios no. Él permanece fiel: Eres amado por Dios y nada, absolutamente nada puede apartarte del amor de Dios que es en Cristo:

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:35-39).

Gaby Moreno, beduina del desierto

Nota del editor: Si deseas ver las anteriores partes de esta edificante serie: “Voz en el desierto“, da clic aquí.

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