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¡Salvos por Gracia!
Publicado por: | 30 diciembre, 2015 |

La Gracia es el amor que se preocupa, cuida, se inclina y rescata” – John Stott.

Efesios 2:4-7 “Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y con Él nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de su gracia por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús”.

En esta ocasión quiero compartir lo que dice la Escritura acerca de la salvación de Dios. ¿Qué fue lo que Dios ha hecho por nosotros? ¿Por qué afirmamos los cristianos que la salvación es por gracia de Dios? ¿Cómo comenzó este hermoso plan de Dios para salvar a los Suyos? ¿Cuál es el propósito de Dios en nuestras vidas como creyentes? Esto es lo que veremos en las siguientes líneas con ayuda de las Escrituras (1).

Un estado de miseria y sin esperanza

Para entender la importancia y el valor infinito de la salvación, es importante analizar, de forma breve, cuál es nuestro estado de miseria espiritual:

Que el hombre es creado a la imagen de Dios, y cuyo origen fue en un estado inocencia y santidad iniciales (Léase Génesis 1:26-31; y el capítulo 2). Sin embargo, el hombre voluntariamente pecó, desobedeciendo el mandamiento de no comer del fruto del Árbol del Conocimiento del bien y del mal; perdiendo dicho estado original, su relación con Dios y su estadía en el Paraíso; como parte de las consecuencias del juicio divino (Léase Génesis 3). De este modo, con la entrada del pecado en el mundo, el hombre se ha vuelto incapaz de buscar y amar a Dios, digno de Su ira, es corrupto, caído y malvado; estando muerto en sus delitos y pecados desde antes de su concepción. Según la Biblia, este estado de perdición se le conoce también como no regenerado o no nacido de nuevo. Este estado es parte de la enseñanza o doctrina de la “Depravación total del hombre” o “Corrupción total del hombre”; esta enseñanza NO significa que el hombre sea tan malo como pudiera llegar a ser; sino que todo su ser y su raíz (espíritu, alma y cuerpo, mente, emociones, voluntad, conciencia y memoria) ha sido contaminado por el pecado (Léase Salmo 58:3; Romanos 3:10-12, 5:19; y Efesios 2:1-3). El castigo eterno es el infierno y la separación de la presencia bendita de Dios son las consecuencias de una persona pecadora no regenerada (Léase Romanos 6:23; Hebreos 9:27 y Apocalipsis 20:1-5).

La implicación del Evangelio y de la Gracia

Por causa de este estado de miseria, nosotros tenemos necesidad del Evangelio. El mensaje del Evangelio consiste en: La proclamación de la persona, vida, obra, muerte, resurrección, ascensión y exaltación Jesucristo. Acerca de la Persona y Obra del SEÑOR Jesucristo, la Palabra de Dios nos dice lo siguiente:

a) Su preexistencia como Dios(Léase Isaías 9:6-7; Miqueas 5:2; Juan 1:1; Filipenses 2:6; Colosenses 1:15-17 y Apocalipsis 1:4, 8).

b) Su vida santa y recta(Léase 2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22 y 1 Juan 3:5).

c) Sus señales y milagros(Léase Isaías 53:4; Lucas 7:22-23 y Mateo 8:16-17).

d) Su obra sustitutiva en la Cruz(Léase Juan 3:16; Romanos 5:8; 1 Corintios 15:3-4 y 1 Pedro 1:18-21).

e) Su resurrección de entre los muertos(Léase 1 Corintios 15:3-8).

f) Su exaltación a la diestra de Dios(Léase Marcos 16:19; Hechos 2:32-35, 5:30-31; Filipenses 2:5-11; Hebreos 1:3b, 8:1-2 y 10:12).

f) Su segunda venida(Léase Mateo 24:30; Hechos 1:11; Tito 2:13 y Apocalipsis 19:11-16).

La salvación en Cristo se define (según un comentarista) como “ser salvo del justo juicio y la ira de Dios sobre el pecador”. Esta salvación se recibe solamente por gracia, sólo a través de la fe por la sola obra de Cristo y no por buenas obras que pretenda hacer el hombre (Léase 1 Pedro 1:18-20; Juan 3:16-17; Efesios 1:3-7; 2 Tesalonicenses 2:13 y 1 Timoteo 2:4). Jerry Bridges define la gracia de la siguiente manera: “La gracia es el favor de Dios a través de Cristo hacia aquellos quienes merecen su desaprobación” (2). Merecemos la desaprobación de Dios por causa de nuestros pecados; mientras que la gracia es por medio de Jesucristo, con Su obediencia perfecta en la cruz, no recibimos la desaprobación de Dios que merecemos.

Es decir, Dios en la persona del Padre nos amó de tal forma que Él mandó a Su unigénito Hijo Jesucristo, que, siendo hombre, llevó en Su cuerpo nuestros pecados en la cruz, y murió en nuestro lugar, sufriendo las consecuencias nuestras porque quebrantamos la Ley; así mereciendo la desaprobación de Dios. Él se hizo pecado a nuestro favor. Como resultado, la justicia de Dios fue satisfecha y los que han depositado su fe en Él, un don de Dios, son liberados del castigo eterno. Solo por medio del Espíritu Santo, la Palabra de Dios y el nuevo nacimiento generado por ambos, le permiten el acceso al Reino de Dios (Léase Génesis 1:26, 3:6-13; Salmo 100:3; Isaías 53:4-6; Daniel 12:2; Mateo 1:21; Marcos 16:16; Lucas 19:10; Juan 3:3-5, 16; 5:28-29; Hechos 4:12, 17:24-29; Romanos 1:21-32, 3:10-12, 23, 5:1-2, 8, 6:23; 2 Corintios 5:21; Efesios 2:1-3, 5, 8-10; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:3; 2:24, 3:18; 1 Juan 2:2 y Apocalipsis 21-22).

Las condiciones que Dios establece para ser salvos son la fe y el arrepentimiento, ambas como dones concedidos por Dios, luego de haber escuchado la predicación del Evangelio; cuya respuesta depende de su estado final puede ser la vida eterna o la condenación eterna (Léase Marcos 1:15, Romanos 10:9; 1 Corintios 1:21; Efesios 2:8-9; Filipenses 1:29 y 2 Timoteo 2:25).

Debido a lo anterior, se rechaza cualquier enseñanza, argumento o declaración de cualquier organización, secta o grupo religioso que afirme que existe otro medio de salvación aparte de Cristo, que su obra expiatoria no fue suficiente para salvar a Sus escogidos. El hombre no puede acercarse a Dios a través de sus propios esfuerzos, ni tampoco puede ganarse la salvación haciendo buenas obras, ni tampoco una vez salvo puede mantener su salvación por sus obras, ni tampoco puede entender las cosas espirituales de Dios por sí mismo (Léase Juan 6:44; Romanos 4:1-6, 8:7; 1 Corintios 2:14 y Efesios 2:8-9). De igual modo se desecha toda doctrina o creencia que niegue la existencia del cielo y del infierno y la predicación del Evangelio como medio de salvación. Además, todo el que predique un “evangelio” es considerado anatema (Léase Gálatas 1:8-10).

La única esperanza de salvación para la humanidad está en la gracia del SEÑOR Jesucristo, en quien se halla la vida eterna y la reconciliación y solo por medio de la predicación del Evangelio (Léase Juan 3:16; Romanos 5:1-2; 1 Corintios 1:21).

Una poderosa salvación, un esperanza gloriosa

Lo que es más sorprendente: No contento con ello, Dios expandió Su gracia a tal grado que ha decretado esta salvación por gracia mucho antes de que la humanidad existiese, desde la eternidad, escogiendo aquellos que por su propósito ha decidido salvar. Con ello comprobamos que la salvación es obra absoluta de Dios en Cristo Jesús:

a) Son predestinados o elegidos:El Padre ha predestinado que aquellos que son de Cristo son escogidos para salvación y sean hechos conforme a la imagen de Su hijo: En carácter, en frutos y buenas obras (Léase Romanos 8:29; Efesios 1:4-6, 2:10; 2 Tesalonicenses 2:13-14; 1 Juan 2:3-6).

b) Son redimidos: El Padre ha comprado al grupo de escogidos por medio de la sangre de Jesucristo para que sean Su pueblo y Su Iglesia (Léase Hechos 20:28 y 1 Pedro 1:18-21).

c) Son llamados:El Padre los ha llamado por medio del evangelio y a través del ministerio de convicción del Espíritu Santo. Se les concede creer en Su Hijo y arrepentirse de sus pecados, pues la fe y el arrepentimiento son dones de Dios (Léase Juan 6:18, Hechos 11:18; Efesios 2:8-9; 2 Timoteo 2:25 y 1 Pedro 1:23).

d) Son regenerados:No se puede pasar por alto, que el que no nace de nuevo no puede ver el Reino de Dios y son engendrados por voluntad del Padre (Léase Juan 1:12-13; 3:3-6 y Tito 3:5).

e) Son justificados: El Padre declara justo, como acto legal, a todo aquel que confía en Su Hijo para salvación. La justificación es un acto de la libre gracia de Dios y ningún ser humano la puede obtener por fuerzas propias (Léase Romanos 3:21-28).

f) Son adoptados:Así mismo, el Padre declara la adopción a los que han sido redimidos por Jesucristo, llamándolos y haciéndolos Sus hijos (Léase Juan 1:12-13; Efesios 1:5; Hebreos 2:11-15 y 1 Juan 3:1).

g) Son santificados:Es la voluntad de Dios que todo creyente sea santificado, es decir, la santificación es el proceso por medio del cual Dios continúa apartando y distinguiendo a aquellos que han creído en su Hijo. Esto deja fuera de lugar a que la Gracia es una licencia para pecar (Léase Romanos 6 y 1 Tesalonicenses 4:3, 7).

h) Son preservados:Es decir, el Dios Trino se ocupa de conceder todos los medios de gracia para que el creyente pueda ser preservado contra el pecado, el mundo y el diablo; esto para Su gloria (Léase Juan 10:28-29; Efesios 1:13; 1 Juan 2:15-16, 5:18 y Judas 24-25).

i) Son glorificados:En el día de la resurrección, los creyentes en Cristo, tanto muertos como vivos, recibirán nuevos cuerpos con características espirituales y depurados de la contaminación del pecado (Léase Juan 5:24-29, 1 Corintios 15 y 1 Tesalonicenses 4:13-18).

Esto es, en forma resumida, el plan de salvación determinado por el Padre desde de la fundación del mundo respecto a sus escogidos. ¡Rescate glorioso!

En conclusión…

Con todo lo maravilloso que Dios ha hecho por nosotros, hemos de recordar de dónde nos sacó el SEÑOR, cómo hemos sido librados de nuestra miseria espiritual y nuestra gratitud eterna para con Él.

Salmo 103: 1-2 “Bendice, alma mía, al SEÑOR, y bendiga todo mi ser Su santo nombre. Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios”.

Romanos 11:36 “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén”.

Sólo me resta invitarles a que escuche con gozo la siguiente canción:

¡Sólo a Dios la Gloria!


*Las referencias bíblicas están tomadas de la versión “La Biblia de las Américas” (LBLA), a excepción de que se indique expresamente otra versión.

Fuente bibliográfica:

(1) Tomado de la sección: “Manifiesto” del blog “Meditar en Su Palabra”, con necesarias redacciones para la publicación de esta entrada.

(2) “Haga crecer su fe” | Jerry Bridges (faltan datos pendientes).

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