NUESTRAS MÁS RECIENTES PUBLICACIONES

¿QUÉ ES LA IGLESIA?
Publicado por: | 19 septiembre, 2016 |

La verdadera naturaleza de la Iglesia desde la perspectiva de Efesios

El tema de Cristo y Su Iglesia es uno de los tópicos más importantes dentro de la teología cristiana. Es uno de los asuntos de fe más básicos y más profundos con relación a la obra de Dios en la historia de la salvación del hombre. En esta ocasión veremos lo que enseña el apóstol Pablo en la epístola a los Efesios acerca de la Iglesia de Jesucristo.

¿Qué es la Iglesia?

La palabra “Iglesia” viene del griego “Ekklesia” (ἐκκλησία, STRONG 1577) que significa literalmente: “Llamar fuera” (de ek,fuera” de, y klesis,llamamiento“, de kaleo,llamar“); concretamente nos refiere a una reunión popular o congregación religiosa (como, por ejemplo, sinagoga judía, o comunidad cristiana de miembros en la tierra o santos en cielo, o ambos). Sus sinónimos y significados son: “Asamblea, Concurrencia, Congregación e Iglesia“. Esta palabra no es algo propio del NT, pues en la “Septuaginta” o LXX (la versión griega del AT, año 350 a.C.) se usa para designar a la congregación de Israel, convocada para cualquier propósito determinado, o una reunión considerada como representativa de la nación toda. Esta palabra “Ekklesia” es usada frecuentemente para traducir la palabra hebrea “Qahal” ( קָהָל, STRONG 6951) en la LXX, que también significa: “reunirse, el acto de reunirse; una asamblea, congregación, convocación“. Con las definiciones anteriores, el concepto involucra una continuidad entre los dos Testamentos de la Biblia y las figuras típicas de la redención divina.

Con todo lo anterior, y dado que el tema central de la Sagradas Escrituras es Cristo y el Reino de Dios, podríamos decir que una de las definiciones de la palabra “Iglesia” es: “Una convocación a aquellos que son llamados a ser parte del Reino de Dios; a través del Evangelio de la Gracia dada en Jesucristo“.

Esta definición incluye la doctrina de el “Reino de Dios” que es: “El pueblo de Dios, en el lugar de Dios, bajo el gobierno de Dios“(Graeme Goldsworthy). Esta es la meta hacia a donde se dirige toda la historia de la salvación siendo Cristo el centro de ella. Precisamente, el cristiano ha sido llamado a formar parte del Reino de Dios y Sus bendiciones espirituales (Léase Efesios 1:3). Aunado a ello, también se relaciona contextualmente con lo que enseña Pablo en su epístola a los Efesios:

Efesios 1:9-10 “Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Subrayado añadido).

Efesios 1:9-10 nos menciona que desde la eternidad, Dios tiene el propósito de reunir todas las cosas en Cristo, incluyendo a quienes se beneficiarían de Su salvación por gracia.

Efesios 2:17-18 “Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre“.

Efesios 2:17-18 nos dice que este propósito incluye un llamamiento a través del Evangelio (las “Buenas nuevas de Paz“). Por lo tanto, la definición de la palabra “Iglesia” sí tiene relación contextual con la Epístola a los Efesios y con el tema central de la Biblia.

Los llamados a pertenecer a la Iglesia

Ya hemos dicho que la Iglesia es una convocación a los llamados a ser parte del Reino de Dios. Este llamado es dado indiscriminadamente a todos por medio de la proclamación del mensaje del Evangelio. Pero… ¿Qué es el Evangelio? El Evangelio es la proclamación de la importancia de la Persona, obra, vida, muerte, resurrección y exaltación del SEÑOR Jesucristo como único medio de salvación. Como respuesta a este mensaje se nos ordena arrepentirnos de nuestros pecados y creer en la salvación por medio de Cristo (Léase Marcos 1:14-15, 1 Corintios 15:1-4). En el contexto de la Epístola a los Efesios, la Iglesia la conforman tanto judíos como gentiles que han creído en este mensaje:

a) Los judíos. Actualmente la nación fundada para traer al mundo al Salvador y su norma de fe y conducta es la “Torah” (la “Ley“). La tribu de Judá es la última tribu de las doce de la nación de Israel que queda en existencia (Léanse los libros de Nehemías y Esdras). Sus raíces ancestrales vienen desde Abraham, el primer Patriarca, de quién saldría de él una gran nación que sería promotora de las bendiciones salvificas de Dios (Léase Génesis 12:1-3).

a) Los gentiles. Son las naciones no judías. Desde Adán, todos comparten el peso del pecado sobre sus hombros además del destino de la muerte (Léase Romanos 3:23; 5:12). El problema del pecado es universal y el conocimiento natural en el hombre sobre la persona de Dios ha sido tergiversado y corrompido por la idolatría y las falsas religiones, sin esperanza y sin Dios en este mundo (Léase Romanos 1:18-23; Efesios 2:12). En Cristo se congregarían todas las naciones de la Tierra (Léase Génesis 49:10; Salmos 22:27; 46:10, 67:2).

Es a estos dos pueblos a los que Cristo llama por medio del Evangelio para ser Su Iglesia. En el contexto histórico, El Espíritu Santo inauguró la iglesia a través de la predicación del Evangelio por medio del apóstol Pedro, con todo denuedo y poder, en el día de Pentecostés (Léase Hechos 2:14-42). También fue el mismo Pedro quién predicó a los gentiles, teniendo como primeros frutos a Cornelio y su familia (Léase Hechos 10) luego de una serie de acontecimientos providenciales. Más adelante, Pablo sería llamado apóstol de los gentiles, continuando así la labor evangelística de Pedro (Léase Hechos Hechos 9:1-19). Años después, de común acuerdo Jacobo, Pedro Juan y Pablo continuaron en señal de compañerismo el ministerio entre los judíos y gentiles (Léase Gálatas 2:7-10).

En conclusión

Tanto como judíos como gentiles están necesitados de la salvación por gracia muertos en delitos y pecados, no hay un solo bueno, no hay un solo justo, no hay quién busque de todo corazón a Dios (Léase Romanos 3:9-12; Efesios 2:1-2). El llamado a arrepentirse y tener fe en Cristo como SEÑOR y Salvador es repartido por gracia para ambos pueblos. En la iglesia, Dios no conoce divisiones, sino la unidad en Cristo a raíz de la gracia manifestada en Su cruz. Por tanto:

¡Sólo a Dios la Gloria! 


Bibliografía consultada:

(1) Diccionario VINE NT.

(2) Diccionario STRONG

(3) “Un Estudio de la Palabra ekklesia en las Escrituras” | Pastor Greg Nichols. Pág. 2 (Vía Internet).

(4) “La iglesia: su definición, su cabeza y sus miembros” | Verdades Bíblicas (Vía Internet).

(5) “Evangelio y Reino”; Capítulo 5: “El Pacto y el Reino de Dios” | Graeme Goldsworthy. Editorial Torrentes de Vida. Pág. 54.

VIDEOS RECOMENDADOS
SANIDAD DEL CORAZÓN (Salmo 147:3) | MEDITANDO EN SU PALABRA
EL TAPETITO ROJO (Reflexión 1) | REFLEXIONANDO DE CORAZÓN
Voz en el Desierto | Gaby Moreno Saldierna
¡AYÚDAME, SEÑOR! (Oración 1) | OREMOS LA BIBLIA
SÍGUENOS EN FACEBOOK
Suscríbete