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¿Qué destino depara a los niños después de la muerte?
Publicado por: | 16 diciembre, 2015 |

Este tema es de los que entran en la categoría de difíciles de interpretar. No se pretende dar todas las respuestas ni tampoco resolver de forma definitiva las mismas, mucho menos establecer dogmas o imposiciones doctrinales seguras; pero presento lo que nuestro SEÑOR me ha dado a comprender en mi humilde y corto entendimiento del tema por causa de hermanos que me han hecho partícipe de sus preocupaciones y sufrimientos; por lo cual este comentario es muy largo, así que le suplico paciencia; además de que compare todas las citas mencionadas en su Biblia. Nota: El siguiente material respecto a este tema, basado en el testimonio bíblico, no justifica la práctica del aborto ni la eutanasia infantil; es inducir o contribuir en el pecado.

Como preámbulo, dejo aquí un excelente y equilibrado comentario sobre el tema, por parte del Ps. Sugel Michelén, de la Iglesia Bíblica del SEÑOR Jesucristo: “¿QUÉ PASA CON LOS NIÑOS QUE MUEREN AL NACER?”:

Esto como apoyo y complemento a este artículo.

Ahora bien, sin lugar a dudas, esta es una de las preguntas más difíciles de las cuales uno como creyente se ha enfrentado. No es fácil lidiar con estas dudas, porque, curiosamente, la Biblia no nos da pasajes claros y específicos acerca del destino de los niños no-natos o que fallecen a una edad temprana. Y nos afecta cuando se trata de seres amados.

Como predicó un amado hermano en una de las clases del Catecismo de Heidelberg: “La muerte nos duele, por la sencilla razón de que no fuimos diseñados originalmente para morir…”. Y es cierto, sólo analice las siguientes Escrituras y cómo el pecado y la responsabilidad por la desobediencia de Adán afectó a toda la posteridad: Léase Génesis 1:26-27, 2:16-17; y todo el capítulo 3; Salmo 51:5; Eclesiastés 7:29; Oseas 6:7a; Romanos 3:23; 5:12, 19; 6:23a; 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 2:14. Originalmente éramos llamados a vida eterna con Dios, pero el pecado nos privó de ese goce; hasta que el SEÑOR tomó la iniciativa de enviar a Su Hijo para salvarnos por medio de la fe y darnos el don de la vida eterna (Léase Juan 3:16, 5:24; Romanos 5:8).

Por tal razón, en el campo teológico no hay base suficiente para ser 100% dogmáticos en este tema escabroso; tanto para afirmarlo como para negarlo rotundamente. Sin embargo, sí podemos inferir contextualmente lo que dice la Biblia al respecto.

Cabe aclarar que, aunque hablamos dentro del contexto salvífico, se trata de niños que no tienen capacidad para creer en el mensaje del evangelio. Esto importante tenerlo presente a lo largo de este humilde y sencillo comentario. Repito: Todo el comentario trata sobre la salvación de los niños no natos o que fallecen a temprana edad, y no aplica en otros casos donde hay responsabilidad moral, conciencia abierta y teniendo el pecado como estilo de vida. No hemos de olvidar que el hombre nace siguiendo su tendencia a pecar: Es concebido en pecado y en maldad ha sido formado (Léase Salmo 51:5), hereda el pecado (Léase Romanos 5:12), es enemigo de Dios (Léase Romanos 5:10; Colosenses 1:21a); aborrecedor de Dios (Léase Romanos 1:30), constituido pecador (Léase Romanos 5:19), y muerto en sus delitos y pecados (Léase Efesios 1:2-3) y aún en su corazón es contaminado y con deseos engañosos (Léase Jeremías 17:9, Mateo 15:18-19). El único remedio para el pecado es la salvación en Cristo Jesús por medio de la fe y el arrepentimiento (Léase Marcos 1:15). Y todo esto es el ser humano por nacimiento y por naturaleza.

1) La conciencia y la responsabilidad moral

Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.

Este texto bíblico refiere que la verdad de un Dios Creador es comprendida también en la creación (lo que en Teología se llama “Revelación general” o “natural”) pues todo el diseño del macrocosmos y microcosmos nos llevan a deducir la conclusión de que existe un Creador y Diseñador Inteligente y Superior y Todopoderoso sobre toda la raza humana. Por tanto, no hay excusa para no comprender la realidad de Su existencia y de Su juicio sobre los incrédulos o no convertidos; pero este pasaje da a entender que aquellos que comprendieron la realidad de la existencia de un Dios Supremo no tienen excusa para escapar del juicio y de la ira de Dios que detienen o rechazan esta verdad (Léase Romanos 1:18). En otras palabras, los entendidos sobre la existencia de Dios a través de la Creación son los que no tienen excusa para no rendirle culto como SEÑOR (Léase Romanos 1:22-25). Esto deja por implícito que un niño no nacido o fallecido en edad temprana tiene, en un sentido, excusa, de no estar bajo el juicio de Dios por motivo de que no lo ha conocido o que no pueden profesar una fe personal. Otras Escrituras pueden confirmarlo: Léase Lucas 10:16; Juan 12:48; 1 Tesalonicenses 4:8.

Otro texto en la cual que relaciona la responsabilidad moral por sus pecados es Romanos 2:14-16:

Romanos 2:14-16 “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio”.

Aquí es claro que llega algún momento en que todo ser humano, es acusado en su conciencia sobre lo que es bueno y lo malo; dicha conciencia nos acusará de nuestro proceder. Claro, que nuestra inclinación es siempre hacia el mal, en mayor o menor medida; pero el punto es, que llega ese instante en nuestra conciencia nos acusa de nuestra maldad. El vers. 16, el apóstol Pablo nos confirma que Dios juzgará a todos los hombres por medio de Jesucristo y ¿Qué juzgará? Los secretos de los hombres. La misma idea comparte el Rey Salomón en uno de sus escritos:

Eclesiastés 12:13-14 “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. PORQUE DIOS TRAERÁ TODA OBRA A JUICIO, JUNTAMENTE CON TODA COSA ENCUBIERTA, SEA BUENA O SEA MALA” (Mayúscula añadida).

Continuemos con otro texto bíblico:

Jonás 4:11 “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas QUE NO SABEN DISCERNIR ENTRE SU MANO DERECHA Y SU MANO IZQUIERDA, y muchos animales?” (Mayúscula añadida).

Aquí la expresión “Que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda…” alude a aquellos que no tienen uso de razón, es decir; Dios declara que Él puede tener piedad de aquél que no hace discernimiento entre lo bueno y lo malo.

El siguiente es Isaías 7:15:

Isaías 7:15 “Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno”.

Adjunto el siguiente breve comentario sobre este pasaje, según Ryan Turner:

“La Escritura puede aludir a un tiempo de responsabilidad en Isaías 7:15 (…) Si un niño muere antes de este “tiempo” (hasta que sepa deshacer lo malo y escoger lo bueno), parecería que él/ella pudiera ir al cielo…” (*1).

Por último, Génesis 8:21:

Génesis 8:21 “Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; PORQUE EL INTENTO DEL CORAZÓN DEL HOMBRE ES MALO DESDE SU JUVENTUD; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho” (Mayúscula añadida).

En algunas versiones como la Nácar Colunga y la Jünemann, traducen “Desde su adolescencia…”; otras como la Traducción Lenguaje Actual, la Nueva Traducción Viviente y la Biblia del OSO la traducen “Desde la niñez…”. Sea cual sea el caso, esto no quita en nada su naturaleza pecaminosa y de su culpabilidad en Adán (Léase Romanos 5:12-19). Sin embargo, a los niños no se les otorgan la misma culpabilidad en el mismo nivel de cuando un incrédulo practica el pecado de forma deliberada y premeditada.

2) La fe en Dios y en Sus atributos eternos

Todas las almas son propiedad de Dios y Él decide a donde irá cada ser humano respecto a su destino eterno:

Ezequiel 18:4a “He aquí que TODAS LAS ALMAS SON MÍAS…” (Mayúscula añadida).

Es cierto que la Escritura nos dice que en pecado todos hemos sido concebidos (Léase Salmo 51:5), refiriéndonos a que la naturaleza pecaminosa se transmite por herencia espiritual a todos los hombres sin excepción (Léase Romanos 5:12, 19). Sin embargo, esto no tapa o quita la verdad de que es Dios quién nos forma durante la gestación y por él somos conocidos:

Salmo 139:13-16 “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas”.

Éste es un punto por el cual quiero enfatizar: Que somos conocidos por Dios y Él es que no da la vida y el aliento. No debemos ignorar, por tanto, que Dios es soberano y está en control sobre nosotros sea antes o después de nacer.

Como hemos visto en el punto 1, podemos confiar en que Dios será justo en todos sus juicios respecto a los niños:

Salmo 19:9b “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos”.

Que Dios es misericordioso, pues el da misericordia a quien quiere dar misericordia:

Romanos 9:15-16 “Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”.

Salmo 86:5a “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador”.

Que Dios es Soberano y que está en control de todas las cosas:

Isaías 49:9-10 “Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero”.

Cito a Agustín de Hipona: “¡Si a Dios le place salvar, no hay libre albedrío que se le resista!” (*2).

Ahora, ciertamente, a Dios nada lo toma por sorpresa. Absolutamente nada. Y aunque no entendemos por qué pasan estos acontecimientos trágicos, y a pesar del dolor que nos produce la pérdida, si confiamos en un Dios soberano, hemos de exclamar como Job:

Job 1:21b “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”.

Recuerde: Dios es Creador, es Justo, es Misericordioso y Soberano.

3) Las declaraciones del rey David

Uno de los textos bíblicos que arrojan un poco de luz al tema es el siguiente:

2 Samuel 12:23 “Más ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? YO VOY A ÉL, MAS ÉL NO VOLVERÁ A MÍ” (Mayúscula añadida).

Aclarando un poquito el contexto: Todo el capítulo de 2 Samuel 12 sobre como el profeta Natán confronta al Rey David por su pecado de homicidio y adulterio con Betsabé, la mujer de Urías (Léase 2 Samuel 11). A raíz de ello, el niño, producto de la relación de David y Betsabé, enfermó y falleció. Ahora, el texto parece implicar que el niño fue al cielo ya que David dice: “Yo voy a él, mas él no volverá a mí”, y en otros lugares de la Escritura se indica que David fue al cielo y justificado por la fe (según el contexto de Hebreos 11 en cuyo capítulo cita una lista larga sobre personajes bíblicos que han sido justificados mediante la fe):

Salmo 16:10-11 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”.

Hebreos 11:32 “¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, DE DAVID, así como de Samuel y de los profetas” (Mayúscula añadida).

Cabe resaltar que aquí Seol, mencionado en el Salmo 16:10-11, y en el contexto general de la Biblia, refiere lo siguiente: “El concepto judío del Seol había progresado durante el período intertestamental al punto de que ya se creía que existían en él dos compartimientos o secciones. Un compartimiento era el lugar de tormento al que el impío iba, y el otro un lugar de bendición, a menudo llamado el “seno de Abraham”  o “paraíso”, donde el alma del justo era llevada por los ángeles. Este concepto del Hades es ratificado por Jesús en Lucas 16, donde el Señor usa una parábola rabínica para expresar que no hay escape posible del tormento, ni tampoco una segunda oportunidad, y que debemos creer a las Escrituras en esta vida para poder ser salvos” (*5).

Así que creo que esta implicación debe darnos consuelo y esperanza respecto al destino eterno de los niños que aún no nacen o que fallecen a temprana edad. Además nos brinda la esperanza de que algún día nos encontremos con nuestros seres queridos e, inclusive, a los niños que hemos amado en esta vida:

Apocalipsis 21:3-4 “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”.

4) La confianza en que la expiación de Cristo cubre el pecado de los infantes

Este punto es todavía un poco más difícil de abordar (y es posible que esto se preste como una osadía de mi parte). Pero lo haremos conforme al contexto de la Escritura.

Marcos10:13-16 “Le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: DEJAD A LOS NIÑOS VENIR A MÍ, Y NO SE LO IMPIDÁIS; PORQUE DE LOS TALES ES EL REINO DE DIOS. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y TOMÁNDOLOS EN LOS BRAZOS, PONIENDO LAS MANOS SOBRE ELLOS, LOS BENDECÍA” (Mayúscula añadida).

En este texto vemos que Jesús declara que de los niños es el Reino de Dios. Incluso reprendió a sus discípulos porque no le permitían venir a Él. Nuestro SEÑOR quería que los niños se acercaran a Él; como dice la Escritura: “El que a Mí viene, no le echo fuera” (Léase Juan 6:37). Además, está el HECHO, de que Jesús los tomó en sus brazos, les puso las manos sobre ellos y LOS BENDIJO (Marcos 10:16). Es decir, Jesús tomó a bien que los niños fueran traídos a Él y además los bendijo. Ciertamente no es explícito en cuanto al destino eterno, pero sí vemos que nuestro SEÑOR es misericordioso con los niños y los bendice, lo cual, nos infiere o deduce que los niños también son parte del Reino de Dios. No se puede separar el Reino de Dios de la bendición, pues la bendición de Dios, en general, va tanto judíos como para gentiles por medio de Jesucristo (Léase Génesis 12:1-3; 22:18a; Gálatas 3:16). Generalmente la Bendición de Dios está en relación con Su pueblo.

Ahora, rememoremos algunos aspectos de importancia: Jesús es Dios (Léase Juan 1:1; 20:28; Tito 2:13; Hebreos 1:8; 2 Pedro 1:1; 1 Juan 5:20) y Él está en una sola unidad de pensamiento, sentimiento parecer y obra con el Padre, pues ambos, Padre e Hijo son uno (Léase Juan 10:30) y Cristo siempre hizo la voluntad de Dios (Léase Juan 5:30; Hebreos 10:7). Y el Espíritu Santo también con ellos, puesto que durante Su vida terrenal, guió a Jesús en obra y ministerio (Léase Isaías 11:2; Mateo 12:28; Lucas 4:1, 14-15; Romanos 1:4, 8:11). ¿Qué con ello? Que tanto el Padre como el Hijo y el Espíritu Santo amaron y bendijeron esos niños que se acercaron a Jesús. Por lo cual, si Cristo amó esos niños ¿No lo ha hecho Dios el Padre y el Espíritu Santo siendo uno con Él? ¿No fue voluntad de Dios bendecirlos por medio de Jesucristo? ¿No es esta una expresión de amor por los niños de parte del Dios Trino? ¿Cómo no amará a aquellos que han fallecido antes o después de nacer? ¿Cómo pasar por alto estos decesos? Puesto que Dios es amor (Léase 1 Juan 4:8) y este amor fue demostrado al dar a Su propio Hijo para morir por nosotros y darnos Vida eterna (Léase Romanos 5:8; Juan 3:16).

Siguiendo con la línea de pensamiento anterior, está el hecho de que nadie puede entrar al Reino de Dios sin antes haber nacido de nuevo por medio del Espíritu Santo (compárese Juan 3:3-5 con Marcos 10:14), y si los niños también son parte del Reino, es probable debe haber alguna clase de obra sobrenatural de regeneración que los permita ingresar al Reino de Dios.

El Ps. John MacArthur comenta sobre la expresión “De los tales es el Reino de Dios…” en un pasaje paralelo a Marcos 10:13-16, señalando a Mateo 19:14: “Las palabras de Jesús sugieren aquí que la misericordia de Dios es en su gracia extendida a los infantes de forma que aquellos que mueren son regenerados por su soberana voluntad y tienen garantizada la entrada en el reino, no porque merezcan el cielo, sino porque Dios en su gracia escogió redimirlos” (*3).

Personalmente, yo sí creo que estos niños estén dentro de la elección y por consiguiente de la expiación. Lo que sigue es lo que entiendo y repito y aclaro: NO es dogma ni imposición doctrinal.

Efesios 1:4-7 “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.

Si el Dios Trino ama a los niños, es posible que entren en Su decreto de elección y expiación, a causa de Sus atributos de gracia, amor y justicia. No puede haber dos elecciones, pues la Biblia es clara que solo hay una elección divina antes de la fundación del mundo (Léase Efesios 1:4). Y la expiación sucede a la elección, pues cuando que nos escogió en Cristo, implica que nos escogió para ser salvos, para ser justificados, ser Sus hijos y ser aceptos en Él por medio de Su obra redentora en la cruz (Léase Romanos 8:28-30). Y claro, tampoco puede haber dos expiaciones, pues solo hizo una sola ofrenda y sacrificio una vez y para siempre y es perfecta para obrar en la redención de los elegidos (Léase Hebreos 9:28).

Cito nuevamente al Ps. John MacArthur: “¿Pero puede ser que la expiación de Cristo de alguna manera sí pagó por la culpa de estos niños desamparados? Sí, y por lo tanto es una asunción creíble, que un niño que muere a temprana edad no pudo haber hecho una decisión consciente y voluntaria para rechazar a Jesucristo, y será llevado a estar con el Señor” (*4).

En conclusión…

En resumen:

Las Escrituras nos arrojan algo de luz al tema, de que es posible que los niños que fallecen antes o después de nacer no sean juzgados por causa de que no han conocido a Dios ni pueden ejercer una fe personal; confiamos en un Dios cuyos juicios son en verdad justos, que es soberano y misericordioso; que es factible creer que los niños son alcanzados en la expiación por la pura gracia de Dios y que nos reuniremos con ellos después de la muerte, si somos cristianos, y en la vida del mundo venidero.

Con todo lo que hemos visto, podremos deducir que no es imposible creer que los niños vayan a la presencia de Dios. Lo cual insto que estudien estas Escrituras presentadas a lo largo de este comentario y oren al SEÑOR que por la mediación de Su Santo Espíritu nos traiga entendimiento, consuelo y paz en Cristo Jesús.

Ante estas verdades, nosotros que hemos sido culpables delante de Dios y nos hemos complacimos deliberadamente en el pecado antes de postrarnos ante la gran verdad del mensaje de salvación: Creemos que Jesucristo es declarado Hijo de Dios con poder, el Dios encarnado en hombre, el gran “Yo Soy”; el que ha dado Su vida en expiación por el pecado, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, que murió en un cruz y resucitó de entre los muertos al tercer día, llevando sobre Él mismo toda la maldición de la Ley, la Justicia y la Ira de Dios; para ser Él el Camino, la Verdad y la Vida, y nadie puede ir al Padre sino es por medio de Él, el Justo por los injusto para que nos llevase a Dios, siendo el único mediador entre Dios y los hombres, y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, para que podamos ser salvos y darnos vida eterna; y esto es para que toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Jesús es el SEÑOR, y por medio de Él ser justificados por la fe, teniendo paz para con Dios y hacer de nosotros nuevas criaturas e hijos de Dios. Somos salvos arrepintiéndonos y creyendo en el evangelio de Jesucristo. Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén (Léase Salmo 5:5; 7:11; Isaías 53:10; Marcos 1:15; Juan 1; 12-13, 29, 36; 3:36; 5:24; 8:58; 14:6; Hechos 4:12; Romanos 1:4; 5:1-2; 11:36; 14:11; 1 Corintios 15:1-8; 2 Corintios 5:17, 21; Gálatas 3:13-14; Filipenses 2:11; 1 Timoteo 1:5; 1 Pedro 3:18; 1 Juan 2:2).

Este es el Dios al que adoramos y servimos.

¡Sólo a Dios la Gloria!

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:

(*1) – “¿QUÉ LES SUCEDEN A LOS BEBÉS O NIÑOS QUE MUEREN? ¿VAN AL CIELO O AL INFIERNO?”; Ryan Turner. Fuente electrónica: http://www.miapic.com/que-les-sucede-a-los-bebes-o-ninos-que-mueren-van-al-cielo-o-al-infierno

(*2) – Cita proporcionada por: Anderson Cardona.

(*3) – “BIBLIA DE ESTUDIO MACARTHUR”, RV1960; Ps. John MacArthur. Pág. 1282; Nota 19:14 “de los tales”, grupo NELSON.

(*4) – “IRÁN AUTOMÁTICAMENTE AL CIELO LOS BEBÉS, Y OTROS QUE HAN SIDO INCAPACES DE PROFESAR FE EN CRISTO”; John MacArthur. Fuente electrónica: http://www.gracia.org/recursos.aspx?p=a&article=375

(*5) – “EL SEOL, EL HADES Y EL INFIERNO”; Pablo Santomauro. Fuente electrónica:https://pastordanielbrito.wordpress.com/2010/09/23/1396/

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