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LA AMARGURA [DÍA 2] | GABY MORENO
Publicado por: | 20 abril, 2017 |

Nota del editor: La siguiente colaboración de Gaby Moreno es parte de una serie intitulada: “Voz desde el desierto”.

“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.  Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” Jeremías 17:5-10.

Dentro de los “desiertos” a los cuales el Señor nos lleva para tratar con nuestro corazón, se encuentran los causados por nuestras malas decisiones, o las malas decisiones de otros; trayendo amargura a nuestra alma. Y una vez que la raíz brota, si no se le erradica, comienza a apoderarse de todo.

Divorcios, rupturas familiares o amorosas, falsos amigos, rechazos de otros, despidos e injusticias laborales, ofensas de los hermanos, indiferencia o apatía de la iglesia ante las aflicciones, criticas sin misericordia, doble moral. Todo esto puede llevarnos a un estado de amargura que, inevitablemente, nos adentrará a un desierto al endurecer nuestro corazón, sin tener la capacidad para amar no solo a los demás sino también a Dios; y volverse incluso al estado en que estábamos antes de Cristo, intercambiando lo valioso por un plato de lentejas. La raíz en común de todo eso es la decepción: La gente falla, confiamos en las personas, esperamos demasiado de ellas, confiamos ciegamente y al ver la triste realidad la amargura hace su aparición. Las personas siempre te fallarán así como tu les fallarás a otros.

Una persona que confía y depende de otros para su estabilidad estará sin remedio perdida. Y el cerrar tu corazón afectivamente a otros para no ser dañado solamente viene a empeorarlo todo, el corazón se endurece y aunque vengan cosas buenas no podrás disfrutarlas. Que contraste con esperar y confiar en Dios, el que nunca falla, el que es Soberanamente Sabio, el Dios de toda bondad y Padre de misericordias, de cuyo amor nada ni nadie podrá separarnos; y que tiene Su voluntad buena, agradable y perfecta para bien en todas las cosas para Sus llamados.

Hace unos días conversando con amigos sobre situaciones difíciles en mi vida, preguntaban porque no tenía esa amargura en este momento, sin duda tendría yo razones de sobra para estar amargada, pero he estado antes en ese desierto cuando quité mi vista de Dios por depositarla en personas falibles como yo y coseché las consecuencias de mis acciones. Como diría la esposa de Job “¿Retienes aun tu integridad? Maldice a Dios y muérete”; Job responde con la actitud correcta: “¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no recibiremos?”. Espera en Dios, ten confianza en Dios. Esa es el arma contra este desierto.

En el ministerio de Cristo al ver la exigencia en la negación del yo, muchos se volvieron atrás, Él pregunta a Sus discípulos: “¿Quieren irse también?”; ellos responden: “¿A quién más iremos? Si solo Tú tienes Palabras de vida eterna”.

¿Seguirás confiando en cisternas rotas que no retienen agua? O ¿Saciarás tu sed en la fuente de Agua Viva que brota para vida eterna?

“Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua” (Jeremías 2:13).

“Por lo cual, Levantad las manos caídas y  las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado.Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.Mirad bien,no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú,que por una sola comida vendió su primogenitura” Hebreos 12:12-16.

¡Busca la fuente de Agua Viva!

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