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JOB: LA SOBERANÍA DE DIOS SOBRE EL SUFRIMIENTO
Publicado por: | 9 septiembre, 2016 |

(Estudio panorámico del libro de Job)

Acerca de el libro de Job

El libro de Job es el primero de los tres libros de sabiduría (Job, Proverbios y Eclesiastés); y es el primero de los cinco libros poéticos (Job hasta Cantar de los Cantares). Es el poema más largo del AT. Es una combinación de prosa, narrativa y poesía y usa tanto el diálogo como el monólogo. Contiene un prólogo, tres ciclos de discursos con los amigos de Job, un discurso de Eliú, dos discursos de Dios; y el epílogo. 

El bosquejo del libro es el siguiente:

(1) Prólogo: El Propósito soberano de Dios sobre el sufrimiento (Job 1-2)

(2) Díalogo de los tres amigos de Job: El Propósito punitivo del sufrimiento (Job 3-31)

– Primer ciclo de discursos (Job 3-14)

– Segundo ciclo de discursos (Job 15-21)

– Tercer ciclo de discursos (Job 22-31)

(3) Monólogo de Eliú: El Propósito correctivo del sufrimiento (Job 32-37).

(4) Monólogo de Dios: El Propósito instructivo del sufrimiento (Job 38-41).

– Primer discurso (Job 38:1-40:5)

– Segundo discurso (Job 40:6-41:34)

(5) Epílogo (Job 42)

Al realizar una lectura el libro de Job, se cree normalmente que el propósito del autor al redatar su relato poético-narrativo era enfatizar el tema del sufrimiento (la sección central de Job 3-37). Sin embargo, observando el contexto detenidamente, podemos constatar que el propósito del libro se centra en la Soberanía, la Sabiduría y el Gobierno de Dios sobre todas las cosas (Léase Job 1-2, 38-42). En el libro de Job se destacan: La Grandeza de la persona de Dios (Léase Job 42:1-6), la Grandeza de Su poder (Léase Job 1:6, 38:1ss.; 41:10-11), la Grandeza de Su Plan (Léase Job 1:6-7; 19:26-27) y la Grandeza de Sus propósitos (Léase Job 1:8-12: 2:3). La perspectiva correcta del libro está alineada a los propósitos eternos y soberanos de Dios y no desde el punto de vista humano.

¿Dónde transcurre la historia de este libro?

Del libro podemos inferir su ubicación geográfica de la Tierra de Uz (Léase Job 1:1):

(1) La Tierra de Uz se ubica al este de Edom (Léase Génesis 10:23; 36:28; Jeremías 25:20; Lamentaciones 4:21). Se encuentra en la parte Norte de Arabia Saudita. Eso explicaría por qué Job tenía más ovejas que vacas (Léase Job 1:3), debido a que las primeras pueden sobrevivir en lugares áridos y secos.

(2) Elifaz Temanita (Léase Job 2:11) es descendiente cercano de Temán, nieto de Esaú, cuyo padre también se llama Elifaz (Léase Génesis 36:15). Temán está en Edom (Léase Jeremías 49:20).

(3) Los caldeos y sabeos eran tribus nómadas que atacaban a otras tribus. Los sabeos (Léase Job 1:15) se relacionan mucho con la Reina de Sabá (Léase 1 reyes 10:1). Sabá se ubica en Yemen (Arabia), al sur; por la Costa del Mar Índico. Mientras que los caldeos (Léase Job 1:17), son originarios de una zona noreste de Mesopotamia, cerca de la Cuenca del Tigris y el Eufrates, próximo a los desiertos de Arabia.

Todas estas inferencias bíblicas apuntan al hecho de que Job era oriundo de Arabia. Job no era israelita, y que su historia no ocurre en la tierra de Israel. El libro más antiguo de la Biblia tiene como protagonista a un personaje gentil o no hebreo.

¿Cuándo ocurrió y se escribió la historia de Job?

Se cree que este libro se escribió en un tiempo después del Diluvio y antes de la época de Moisés. A continuación, las siguientes evidencias:

(1) La duración de la vida de Job señala aquél tiempo después del Diluvio en el que los hombres vivían largo tiempo (Léase Job 42:16; Génesis 11:10-26). Job vivió 140 años después de los sucesos relatados en el libro. Comparando con Abraham, él vivió 175 años cuando murió (Léase Génesi 25:7). Su periódo de vida de casi 200 años encaja con la época patriarcal.

(2) La familia patriarcal como unidad social. El Patriarcado (lit. “El gobierno de los padres”), es un tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón jefe de familia, dueño del patrimonio el que formaban parte los hijos, la esposa, los esclavos y los bienes. Este tipo de unidad social coincide con los tiempos de Abraham y la familia de Job.

(3) Los caldeos que asesinaron a los siervos de Job (Léase Job 1:17) eran nómadas y aún no se establecían como moradores de ciudades.

(4) La riqueza de Job era medida en términos agrícolas y ganado en lugar de oro y plata (Léase Job 1:3; 42:12).

(5) Las funciones sacerdotales de Job dentro de su familia (Léase Job 1:5). Job actúa como sumo sacerdote de su casa. Algo similar sucede con Melquisedec, Rey de Salem, que era un sacerdote real aunque no instituido dentro del Pacto Mosaico (Léase Génesis 14:18).

(6) Hay un silencio total en temas como el Pacto de Abraham, la nación de Israel, el Éxodo y la Ley de Moisés.

(7) Job parecía tener referencias sobre el libro de Génesis: conocía de Adán (Léase Job 31:33) y el Diluvio de Noé (Léase Job 12:15).

(8) En el libro de Job, se usa otro nombre de Dios: “El Shaddai” (STRONG 7706), que significa “Dios Todopoderoso, Omnipotente”. Esta palabra se menciona en el libro de Job 31 veces (Por ej. Job 5:17). Constituyen 3/4 partes de la cantidad de menciones (48 veces en total en toda la Biblia). El resto se encuentra en Génesis (Por ej. Génesis 17:1).

(9) Bildad Suhita (Léase Job 2:11), probablemente descendía de Súa, un hijo de Abraham y Cetura (Léase Génesis 25:2).

(10) Cuando los hermanos de Job le regalan dinero (Léase Job 42:11). La palabra “moneda” viene del hebreo “Quesitá” (STRONG 7192), que significa “algo para pesar, moneda o lingote, metal precioso”. Es una palabra muy primitiva y se menciona en Génesis 33:19 que nos dice que la parcela de campo de los hijos de Hamor fue comprada para Jacob en cien monedas (“Quesitá”). Esta clase de moneda muy antigua era de un valor superior al siclo.

Por lo tanto, los sueceso de la historia de Job se pueden situar cronológicamente en un tiempo probablemente después de la torre de Babel (Léase Génesis 11:1-9) pero antes o contemporáneo con los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob (es decir, hasta Génesis 35). En base a lo anterior, los acontencimientos del libro de Job podría situarse entre los años 2, 000 y 1800 a. C.

¿Quién escribió el libro de Job?

Se desconoce su autor humano. A continuación los siguientes candidatos propuestos:

(1) Job. Es un candidato poco probable porque el mensaje del libro descansa en la ignorancia de Job de los acontecimientos que ocurrieron en el cielo con relación a su situación.

(2) Salomón. Los rabinos judíos y otros consideran a Salomón como el autor por la composición y el contenido de sabiduría. Es una buena posibilidad debido a la semejanza en contenido con parte del libro de Eclesiastés, como también el hecho de que Salomón escribió los otros libros de sabiduría (a excepción de Salmos, y fue el autor de los Salmos 72 y 127). Aunque vivió mucho tiempo después de Job, Salomón pudo haber escrito de acontecimientos que ocurrieron mucho tiempo antes de él, de la misma manera en la que Moisés fue inspirado para escribir acerca de Adán y Eva.

(3) Moisés. El Talmud judío se lo adjudica a Moisés como el autor del libro. La razón es porque la Tierra de Uz (Job 1:1) era adyacente a Madián, el lugar donde Moisés vivió durante 40 años. Él pudo haber obtenido la historia ahí inspirado por el Espíritu Santo compuso o editó el libro (Léase 2 Pedro 1:21). El sabor patriarcal y la ausencia de cualquier mención de la Ley Mosaica o las intervenciones divinas del Éxodo favorecen a alguien que hubiera vivido en la época de los Patriarcas. Si Moisés fuera el autor, se hallaría la razón del estilo y fondo árabes por haber recibido la historia auténtica mientras estuvo en Madián por cuarenta años; tal vez compuso el libro durante las grandes dificultades por las que pasó Israel en el desierto. Por tal motivo, se cree que el libro de Job es más antiguo que el de Génesis.

(4) Otros autores. Eliú, Isaías, Ezequías, Jeremías y Esdras también han sido sugeridos como posibles autores, pero sin apoyo.

A modo de opinión personal, quién esto escribe apoya la sugerencia de que fue Moisés o un escritor contemporáneo de la época de Abraham (como Eliú) el autor del libro de Job. Esto debido a las alusiones y costumbres patriarcales del libro de Génesis.

¿Quién es Job?

El nombre de Job (Iyyob, STRONG 347) sugiere el significado árabe de “arrepiéntete”, “vuélvete”, “sé restaurado”. Como el libro es una historia relacionada con el Norte de Arabia, es más razonable adoptar este significado.

Job es un personaje que realmente existió. La Biblia certifica su historicidad y el relato de su piedad y sus aflicciones (Léase Ezequiel 14:14, 20; Santiago 5:10-11). Debido a que la historia de Job transcurre en los territorios de Arabia, se cree que no fue israelita. Sería el primer gentil mencionado como protagonista en el libro más antiguo de la Biblia. Sin embargo, otros opinan que Job podría ser hijo de Isacar y nieto de Jacob (Léase Génesis 46:13). Este dato no confirmable explicaría las costumbres patriarcales de Job, además de su relación amistosa con Bildad (un descendiente de Abraham y Cetura; léase Génesis 25:2) y Elifaz (un descendiente de Temán, nieto de Esaú ; léase Génesis 36:15).

Job 1:1 nos describe a Job como un “hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal” (LBLA). Esta misma carta de presentación la hallamos por boca de Dios en Job 1:8; 2:3. A continuación una descripción breve y precisa de su carácter:

(1) Intachable. La RV60 traduce esta palabra como “Perfecto”. Viene de la palabra hebrea “Tam” (STRONG 8535). Job era un hombre perfecto, pero no en el sentido de perfección moral absoluta; sino en el aspecto de ser alguien maduro e íntegro en sus convicciones morales y espirituales.

(2) Recto. Proviene de la palabra hebrea “Yashar” (STRONG 3477). Este término proviene de la frase común de “hacer lo que es recto” (Por ej. 1 Reyes 15:5). Es un hombre de acción en cuanto a prácticas justas. También conlleva el sentido de “emparejar”, “nivelar” o “alinearse con la medida de algo”; esto implica que Job era una persona que se alineaba con el estándar de Dios en cuánto a justicia y piedad. Es íntegro en su fe y en su amor a Dios y a su prójimo; no es alguien inconstante ni de doble ánimo (Léase Job 1:20-22; 2:10; todo el capítulo 29; Mateo 22:37-40; Santiago 1:5-8).

(3) Temeroso de Dios. La palabra hebrea para “Temeroso” es “Yaré” (STRONG 3373). Esta palabra no refiere a un temor del tipo pánico o terror; sino a un temor que induce ser moralmente reverente con Dios. Esta palabra encierra la idea no de tener miedo a Dios sino temor reverente a desobedecer Sus mandamientos.

(4) Apartado del mal. De la palabra “Sar” (STRONG 5620) viene de una raíz hebrea que significa “Apartarse moralmente” (STRONG 5637). Job era un varón que se alejaba de cualquier práctica u obra que implicaba maldad moral. Es curioso notar que Job se distanciaba del mal como consecuencia de ser temeroso de Dios (Léase Job 28:28). La idea implica que por causa de su amor a Dios se consagraba a Él y se alejaba de tener una vida de impiedad.

(5) Íntegro. Job fue íntegro en su tiempo de prueba. La palabra “integridad” (Léase Job 2:3, 9) proviene del hebreo “Tummá” (STRONG 8538), y se origina de una raíz que significa “inocencia, integridad, moralmente inocente, sin sospecha” (STRONG 8537). Es decir, es libre de culpa o acusación. En el contexto directo de la narración del prólogo, Job es inocente o libre de culpa de no haber hallado despropósito alguno en Dios con respecto a las desgracias que sobrevinieron a su vida (Léase Job 1:20-22; 2:10). Retiene su integridad en el sentido de que todo cuanto le ha pasado proviene de la mano soberana del Todopoderoso y Él es digno de ser adorado. Dios fue glorificado al demostrar a Satanás que el sufrimiento de Job no lo llevó a negarle, sino a reconocerle como el único Soberano.

La introducción del libro también nos declara que Job era padre de familia (tenía siete hijos y tres hijas) y que era casado (Léase Job 1:2; 2:9).

Además, el autor del libro nos da a conocer también acerca la prosperidad económica de Job (Léase Job 1:3). Su hacienda poseía:

  • Siete mil ovejas
  • Tres mil camellos
  • Quinientas yuntas de bueyes
  • Muchísima servidumbre

La expresión “Y era aquél hombre el más grande de todos los hijos del Oriente”, no solo apelaba en cuanto a su fama y testimonio; sino también a su prosperidad y abundancia económica. La riqueza en aquél tiempo era medida en términos agrícolas y de ganado.

Por último, nos dice que Job era un hombre piadoso, hacía una profesión de fe en Dios al que llamaba con el nombre del “Todoperoso” (Léase Job 5:17). Como hemos apuntado anteriormente, Job realizaba funciones sacerdotales dentro de su familia (Léase Job 1:5); semejante a lo que hacía Melquisedec, Rey de Salem (Léase Génesis 14:18). Intercedía a favor de sus hijos incluso en asuntos del estado moral del corazón humano (Léase Job 1:5). En definitiva, Job era un hombre piadoso.

¿De qué trata el libro de Job?

Después de la introducción que nos da a conocer un vistazo panorámico acerca de la persona de Job (Léase Job 1:1-5), el libro continúa con la escena del cielo, donde se ve a Satanás y otros ángeles compareciendo ante de Dios.

Dios da testimonio a Satanás sobre la vida piadosa y recta de Job. Pero Satanás declara que Job sólo sirve al SEÑOR por las bendiciones que Él le ha rodeado (Léase Job 1:9-10). Dios permite entonces que Satanás ataque a Job a fin de poder evidenciar a Su enemigo su equivocación. En una serie de cuatro acontecimientos trágicos, Job pierde sus riquezas y su familia (Léase Job 1:13-19). A pesar de ello, Job siguió adorando al SEÑOR. Satanás arrebata también a Job su salud, inflingiéndole una terrible enfermedad (Léase Job 2:4-8; 7:5). A pesar de todos estos hechos dramáticos y de sus aflicciones que duró por mucho tiempo (Léase Job 7:2-3), Job siguió siendo fiel a Dios.

Tres de las amistades de Job habían oído de su desgracia y fueron a visitarle. La mayor parte del libro trata de sus discusiones acerca de los sufrimientos de Job, sus causas y consecuencias (Léase Job 2:11-31:40). En tres ciclos de discursos, Elifaz, Bildad y Zofar, debatieron con Job acerca del motivo de sus aflicciones. Ellos veían estos acontecimientos como un castigo de parte de Dios. Su razonamiento era que las personas justas eran recompensadas en toda clase de bienestar, mientras que los impíos eran castigados severamente. Para estos tres amigos, Job no era un varón justo sino culpable de algún pecado secreto. Por lo tanto, le exhortaron a Job que confesara su pecado a fin de ser restaurado por el SEÑOR. Job respondió a sus argumentos manteniendo su inocencia y reprochándoles su falta de consuelo.

Al concluir estos tres ciclos de discursos, entra en escena un hombre joven: Eliú. Este personaje expuso sus observaciones acerca de la situación de Job y de los razonamientos deliberados por los tres amigos (Léase Job 32:1-37-24). Eliú se acercó más a la verdad que los otros. Reprendió a Job por justificarse delante de Dios y de igual forma con los amigos de Job por expresar argumentos sin sabiduría. Eliú reflexionó que el sufrimiento puede servir de corrección y de disciplina aparte de ser una forma de castigo por el pecado.

De forma inesperada, Dios concede una audiencia a Job en el interior de un torbellino (Léase Job 38:1-42:6). Por medio de dos maravillosos discursos proclamados por el SEÑOR, Job aprendió sobre la grandeza, el poder y la soberanía de Dios y su propia insignificancia. Job responde a Dios con rendición y arrepentimiento. En ningún momento el SEÑOR explica las causas por la cuál Job había sufrido, pero sí le enseña que Él es digno de confianza y adoración.

El drama concluye con la reprensión de Dios a los tres amigos por sus pensamientos equivocados acerca de Su proceder y Sabiduría. La historia termina con la restauración de Job a la salud, el doble de las riquezas que tenía anteriormente y con la bendición de otros diez hijos (Léas Job 42:7-17).

La eterna pregunta: “¿Por qué sufre el justo?…”

“¿Por qué sufre el justo?…”, esa es la cuestión. Presentamos una serie de perspectivas acerca de los tiempos de aflicción en el libro de Job.

(1) La perspectiva de Satanás

Para el enemigo de Dios, el sufrimiento sirve como una herramienta  con la cual él puede forzar a cualquiera a renunciar a Dios (Léase Job 1:11; 2:4-5). Satanás ha insistido que Job podría blasfemar contra el SEÑOR si le retiraba todas las bendiciones que había rodeado. Según su forma de pensar, la pérdida de cosas y seres amados pueden orientar a cualquier persona a negar a Dios en su propio corazón.

Lamentablemente, esto es así en el caso de la esposa de Job (Léase Job 2:9). Amargada por la tragedia y la pérdida de los hijos, esta mujer reprende a su marido de seguir fiel a un Dios que le parece silente e injusto. En cambio, Job no se inmutó ante sus quejas y retuvo su integridad a pesar de todo en adoración a Dios (Léase Job 1:20-22; 2:10).

Aunque Satanás es un adversario poderoso para influir en las vidas de las personas no regeneradas, en las fuerzas de la naturaleza y en la salud individual (Léase Job 1:12-19; 2:4-8), su poder es limitado por la soberanía y providencia de Dios (Léase Job 1:12; 2:6).

(2) La perspectiva de los tres amigos

La postura de Elifaz, Bildad y Zofar era que las aflicciones de Job se debían a algún pecado secreto sin confesar (Léase Job 4:7-9; 8:3-6; 11:13-15).

Elifaz apunta a que el sufrimiento es el resultado del pecado y la prosperidad es el resultado de la justicia (Léase Job 4:7-8; 5:17). La interpretación de Bildad es que Dios NO puede dejar pasar por alto el pecado; Job  y sus hijos pecaron, y por tal motivo Dios sentencia el castigo por medio del dolor (Léase Job 8:3-7). En cambio, Zofar afirma desconocer los pecados de Job pero deduce que él está pecando por lo que le ha sucedido y lo invita a dejar de pecar (Léase Job 11:4-6). Los discursos llevaban consigo la siguiente lógica: (a) “Si Dios te aflige con el sufrimiento es por tu pecado…”; (b) “Si has pecado, debes arrepentirte…”; (c) “Si te arrepientes, Dios te devolverá todos tus bienes…”.

El error fundamental de los tres amigos fue suponer que eran justos porque eran ricos, y santos porque estaban saludables. Job pensaba de igual manera, pero su sufrimiento quebrantó esa opinión.

(3) La perspectiva de Job

Job creía que la aflicción solo la padecían los malos; no los justos (Léase Job 6:24; 7:20). El sufrimiento humano era una verdad innegable en la vida humana (Léase Job 5:7).

El mayor deseo de Job a lo largo de sus discursos, debates y respuestas es tener una audiencia con Dios para argumentar con Él, defender sus caminos y preguntar qué clase de pecado había cometido para merecer tal castigo (Léase Job 13:3, 15, 23-24; 23:1-4). Job creía que el SEÑOR lo arruinaba sin causa alguna y escondía su rostro de él; afirmaba que Dios se volvió su enemigo (Léase Job 13:24). Se justificaba al declarar que era recto y justo en su obediencia al SEÑOR y en sus buenas obras (Léase Job 23:11-12; todo el capítulo 29).

Él no cuestionaba la soberanía y providencia de Dios sobre todas las cosas, pues era parte de sus convicciones (Léase Job 23:13-17); pero sí dudó de Su sabiduría y de Su amor. Aunque Job jamás pecó de blasfemia ni de maldición (Léase Job 1:20-22; 2:10), estaba convencido que Dios hacía uso de Su soberanía y Su poder contra él (Léase Job 23:16-17).

Al final apelaba por un Intermediario que defendiera Su causa delante del SEÑOR (Léase Job 9:32-33; 19:25-27).

(4) La perspectiva de Eliú

En el pensamiento de Eliú, la aflicción se usa como medio de corrección y disciplina (Léase Job 33:13-17, 29). Independientemente de que existen comentaristas bíblicos y teólogos que han criticado el discurso de Eliú, él ofrece una nueva comprensión acerca del dolor humano; cuyos razonamientos no han sido censurados por Dios al contrario de los tres amigos de Job (Léase Job 42:7).

El pensamiento de este extraño personaje es bien resumido por el Ps. Félix Cabrera (Iglesia Bautista Central): “El sufrimiento de los justos no es un símbolo de la enemistad de Dios; sino de Su amor”. La aflicción es un instrumento para corregir, disciplinar y purificar (Léase Job 33:13-17, 29).

Eliú observa en Job visos de arrogancia y orgullo al querer justificarse mientras hacía memoria de toda su vida piadosa y sus obras (Léase Job 29); su mayor equivocación era considerar a Dios como un enemigo que lo arruina sin causa (Léase Job 33:8-12). Para Eliú, el sufrimiento entra en la vida del creyente para preservarlo de sus malas obras y del orgullo espiritual (Léase Job 33:16-18). Todos los justos no son perfectos y aún conservan residuos del pecado en sus corazones, pero el dolor sensibiliza y abre el entendimiento para ser moldeados y enseñados (Léase Job 36:6-10, 15). Por tal razón, Eliú reprende a Job por su necedad de querer ser justificado.

(5) La perspectiva de Dios

El SEÑOR entra en escena en medio de un torbellino para instruir a Job a través de dos discursos. Pero Su participación en el debate sobre por qué sufre el justo no ofrece luz al tema. No proporciona explicaciones acerca de lo acontencido en el Cielo ni de la intervención de Satanás en las desgracias que Job sufrió (Léase Job 1:6-12; 2:1-6). Más bien, confronta a Job por medio de preguntas acerca de Su soberanía y Providencia sobre la Creación: (a) “¿Puedes explicar el mundo natural?…” (Léase Job 38-39); (b) “¿Puedes controlar el mundo natural?…” (Léase Job 40-42); (c) “¿Por qué dudas entonces del SEÑOR de la naturaleza?…” (es implícito). A través de Su control sobre el universo, Dios muestra a Job Su dominio, poder, majestad, gloria, ominpotencia, providencia y soberanía.

El sufrimiento según Dios es un privilegio que Él da a Su pueblo para que participe de un perfecto propósito: La manifestación Su gloria. El propósito de mostrar y proclamar la soberanía del SEÑOR es para que Él sea glorificado (Léase Job 1:20-22).

El sufrimiento es una invitación a confiar en el Control Divino aún en medio de situaciones incomprensibles. Se trata de depender de Dios en base al conocimiento de Su persona, Soberanía y Poder (Léase Romanos 8:28-29).

El sufrimiento puede ser un instrumento para revelar qué es lo que hay en el corazón de cada uno (Léase Deuteronomio 8:2-3, 5; Salmo 119:71). En el caso del corazón de Job reveló su propia jactancia y orgullo; tal como se lo había señalado Eliú (Léase Job 33:16-18). Jules Martinez afirma: «La solución al orgullo es admitir tu pobreza en espíritu y que Dios es el centro de todo». El pecado de Job no consistía en haber blasfemado contra el SEÑOR; él pecó de haber dudado de Su sabiduría y de Su amor; tal despligue del conocimiento de Dios lo llevó al arrepentimiento (Léase Job 42:1-6).

A. W. Pink concluye: “Creer en la soberanía de Dios nos da un sentimiento de plena seguridad. Porque al confiar en un Dios que controla todo, ya no tenemos nada que temer. Aún en tiempos de tristeza sabemos que Dios está ahí, y que está lleno de poder, sabiduría y bondad. Dios es demasiado sabio cómo para cometer un error. Es demasiado bondadoso para causarnos algún dolor que no sea al fin para su gloria” (“La Soberanía de Dios” | Capítulo 11: “Los beneficios de la Soberanía de Dios”. Vía Facebook “Evangelio Verdadero”).

¿Podemos encontrar a Jesucristo en el libro de Job?

En el libro de Job también podemos encontrar vestigios del Evangelio de Jesucristo; lo que también se conocen como “Tipos”. Los tipos, según Eugenio Danyans en su libro “Conociendo a Jesús en el Antiguo Testamento”, señalan “a todo personaje, institución ritual o acontecimiento histórico del Antiguo Testamento que, unido a su significado literal, representaba (o ilustraba) alguna otra realidad del Nuevo Testamento” (Paréntesis añadido). Por ejemplo:

En Job hallamos un hombre perfecto: Intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal (Léase Job 1:1). En Jesucristo encontramos a un Job mucho mejor: Santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos (Léase Hebreos 7:26).

En Job hallamos a un sumo sacerdote sobre su casa (Léase Job 1:5). En Jesús tenemos al Sumo Sacerdote que interviene en favor de Sus hermanos, siendo semejante a ellos para hacer propiciación de los pecados del pueblo (Léase Hebreos 2:17).

En Job hay una búsqueda incesante por la sabiduría (Léase Job 28:12-13, 20-21, 23). En Cristo Jesús están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento de Dios (Léase Colosenses 2:2-3).

Job trata el tema de la justificación o de cómo ser declarados justos delante de un Dios que demanda perfección y santidad; una condición requerida e imposible para el ser humano (Léase Job 9:1-2). Pero por medio del SEÑOR Jesús es posible justificados por la fe y tener paz para con Dios (Léase Romanos 5:1-2).

Job busca un mediador entre él y Dios (Léase Job 9:33; 33:23-26). Jesucristo es El Mediador entre Dios y los hombres (Léase 1 Timoteo 2:5).

Job apela a un Redentor (lit. un “pariente”) que le salvará de su aflicción (Léase Job 19:25). Jesucristo es el Redentor que rescatará Su pueblo (Sus “hermanos”) de Sus pecados (Léase Mateo 1:21; 20:28; Romanos 3:24).

Job señala a un Redentor resucitado y que da esperanza de resurrección (Léase Job 19:25-27). Cristo Jesús resucitó de entre los muertos y Él es la Resurrección (Léase Juan 11:25; 1 Corintios 15:3-4).

Job aviva la esperanza de contemplar con sus ojos a Dios aún después de la muerte (Léase Job 19:26-27). El que ha visto a Jesús ha contemplado  a Dios y nos llevará con Él para verle tal cuál es (Léase Juan 14:9; 1 Pedro 3:18; 1 Juan 3:2).

En Job había sido despojado de todas Sus riquezas y de Su familia y al final fue restaurado por Dios (Job caps. 1 y 2; 42:10-17). Al SEÑOR Jesucristo le fue despojado de las riquezas de Su gloria y de Su familia del Cielo para ser afligido por nuestras miserias y pecados; y por Su obediencia hasta la muerte, y muerte de cruz, fue exaltado hasta lo sumo para la gloria del Padre (Léase Filipenses 2:5-11).

Por lo tanto, al ver a Jesucristo en nuestro sufrimiento, seamos capaces de exclamar:

¡Sólo a Dios la Gloria!


Bibliografía consultada:

(1) “Hacia el Conocimiento del Antiguo Testamento” | Stanlley A. Ellisen. Editorial VIDA. Págs. 149-156.

(2) “Panorama del Antiguo Testamento” | Paul N. Benware. Comentario Bíblico PORTAVOZ. Págs. 148-151.

(3) “Conociendo a Jesús en el Antiguo Testamento” | Eugenio Danyans. Editorial CLIE. Págs. 32-34.

(4) “Biblia de Estudio MacArthur” | Ps. John MacArthur. Grupo NELSON. Págs. 644-647.

(5) “Tan ricos como Job” | C. Bijl. Págs. Editorial SEFER. 97-106.

Material web consultado:

(1) “Job: El Control absoluto de Dios sobre el sufrimiento” | Serie de mensajes predicados por el Ps. Félix Cabrera (Iglesia Bautista Central).

(2) “Clase N° 18: Job” | Serie de mensajes de la Escuela dominical “El Libro de Dios (Libro por libro)”, impartido por el Ps. Salvador Gómez (Iglesia Bíblica del SEÑOR Jesucristo).

(3) “Estudio del libro de Job” | Primera conferencia bíblica 2013, impartida por el Ps. Mark Webb (Grace Bible Church) en el Centro Educativo Indígena.

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